Pasar al contenido principal
Museo Histórico Nacional

Los daguerrotipos del Museo Histórico Nacional

Con esta nota damos inicio a un recorrido por la historia de la fotografía a través de la colección del Museo.

Hoy las fotos son algo cotidiano. En cualquier momento una persona saca su celular, toca la pantalla y saca una foto. Antes de la era digital, con las cámaras con película de rollo, la tecnología previa, la fotografía ya era popular. Pero se pensaba bien qué foto sacar para “no gastar el rollo” y entonces se sacaban menos. Yendo hacia atrás en el tiempo, antes de estas cámaras, descubrimos una serie de fascinantes técnicas y procesos fotográficos. Las fotografías no fueron siempre como las conocemos ahora.

Las primeras fotografías que tuvieron éxito comercial y se dispersaron por el mundo no estaban hechas sobre un papel sino sobre un metal: el cobre. Se conocieron como daguerrotipos y tenían la particularidad de ser objetos únicos; no se podía hacer copias de ellos. Debido a la fragilidad de los daguerrotipos la imagen se borraba si uno la tocaba con los dedos; por esto, siguiendo la tradición de los pintores de miniaturas, los fotógrafos los entregaban herméticamente cerrados en estuches o marcos sumamente elaborados, protegidos por vidrios.

Retrato del General Benjamín Virasoro, aproximadamente 1850.

Los daguerrotipos eran objetos sumamente valiosos.Tener un retrato en daguerrotipo no era algo corriente. Sólo algunos miembros de la elite podían acceder a ellos y en general lo hacían una sola vez en la vida. Por eso, cuando lo hacían, elegían cuidadosamente sus ropas, peinados y los objetos que querían mostrar.

Retrato de Manuelita Rosas.

El procedimiento para tomarse el retrato tampoco era sencillo. El “tiempo de exposición” -es decir el tiempo durante el cual la cámara deja pasar la luz para que el soporte fotosensible sea impresionado y pueda luego formar la imagen- era muy largo. Por eso, era necesario que el sujeto que se iba a retratar se quedara sumamente quieto para aparecer nítido. Para ello, los fotógrafos tenían en sus estudios una variedad de dispositivos como sillas con sujeta-cabezas incorporados o sujeta-cabezas de pie para las tomas de cuerpo entero. También tenían pequeñas mesas que servían como instrumentos de apoyo para contribuir a la quietud de los retratados.



Retrato de Juana Sosa. El daguerrotipo está atribuído a Antonio Pozzo y fue tomado aproximadamente en 1853.

Algunos de los primeros daguerrotipistas que establecieron sus estudios en la ciudad de Buenos Aires fueron Elliot, Bennet, Fredricks, Pozzo y los hermanos Helsby. La mayoría de ellos trabajaban de forma itinerante. Ee establecían unos meses en una ciudad y luego se mudaban a otra o volvían a sus países de origen a perfeccionar sus técnicas o instruirse sobre nuevos adelantos y adquirir materiales. Estos traslados y las direcciones de sus estudios, los comunicaban a través de la prensa periódica. Gracias a eso, en la mayoría de los casos, sabemos quiénes fueron los fotógrafos que trabajaron acá. Sin embargo, como los daguerrotipos en general no se firmaban, no se suele saber quién tomó cada uno de ellos.

El Museo Histórico Nacional tiene 103 daguerrotipos entre los cuales se destacan, entre otros, los retratos de José de San Martín y de Miguel Otero y las vistas de la ciudad de Buenos Aires. Además de daguerrotipos, en el Museo hay ambrotipos, ferrotipos, cianotipos, albúminas y negativos y positivos de plata-gelatina sobre diferentes soportes. Por esto y por el contenido visual de las imágenes, se trata de una de las colecciones fotográficas más importantes del país.

Acá podés conocer la historia del daguerrotipo de Miguel Otero, quien fuera gobernador de Salta entre 1841 y 1842